El 1 de diciembre de 1955, una humilde costurera de Montgomery (Alabama), volvía del trabajo cansada, tan cansada que se negó a levantarse de su asiento para cedérselo a una persona blanca. Fue la primera persona negra, y además mujer, que se atrevió a hacerlo, desobedeciendo al conductor y siendo detenida y encarcelada por ello. Y es que Rosa no solo estaba cansada por un duro día de trabajo en temporada navideña, Rosa estaba cansada de tantos años de opresión y de injusticias contra sus hermanos afroamericanos en EEUU. Nunca antes esta tímida y tranquila mujer de 40 añas hubiera imaginado que ese gesto la haría mundialmente famosa en la lucha por la Igualdad y la convertiría para siempre en la "Madre de los Derechos Civiles de Norteamérica".

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